Opinión

El mes en el que aprendimos a ser xenofóbicos

I

José es venezolano y llegó a Colombia. Los colombianos dicen de él que es un vago que no quiere trabajar y que como trabaja tanto y tan barato les va a quitar el trabajo.

Si fuera un chino en California durante el siglo XIX, los estadounidenses de la Costa Oeste habrían dicho que era un vago que no quería trabajar y que como trabajaba tanto y tan barato les iba a quitar el trabajo.

Si hubiera sido un irlandés o un italiano en Nueva York a principios del siglo XX, los estadounidenses de la Costa Oeste habrían dicho que era un vago que no quería trabajar y que como trabajaba tanto y tan barato les iba a quitar el trabajo.

Si fuera un mexicano en nuestros días, los estadounidenses que simpatizan con Trump le dirían que es un vago que no quiere trabajar y que como trabaja tanto y tan barato les va a quitar el trabajo.

Si hubiera sido un español llegado a Francia durante las primeras décadas del XX, un portugués despuecito, un judío del Este en los años treinta, un polaco en los cincuenta, un argelino en los sesenta o un tunecino en los setenta, los franceses habrían dicho que era un vago que no quería trabajar y que como trabajaba tanto y tan barato les iba a quitar el trabajo.

Si fuera un rumano en Italia.

Un gitano búlgaro en Rumania.

Un kurdo en Turquía.

Un turco en Alemania.

Un sudanés en Marruecos.

Un marroquí en Argelia

Un colombiano en Miami o en España o Chile o Argentina.

O un ecuatoriano o un peruano en Miami o en España o Chile o Argentina.

Le habrían además dicho ladrón y cochino. Que se fuera. Que no respetaba las reglas de la casa, que no es que aquí (allá) fueran xenofóbicos pero..

“Es que esta vez es diferente habían dicho”

Pero no es cierto.

Las migraciones tienen cada una sus particularidades. La xenofobia siempre el mismo rostro: el de la ignorancia.

II

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Nadie se va para un país que esté más jodido que el suyo. Los migrantes levantan sus casas, consiguen trabajos y los crean. Se enamoran, forman familias, enriquecen la cultura y las tradiciones. Del mestizaje nació América Latina, los inmigrantes construyeron Estados Unidos y reconstruyeron Europa tras la Guerra.

Ninguna cultura en la historia se arruinó por culpa de la migración. Ninguna economía. Si queremos imaginar cómo se vive en un país del que nadie entra ni sale ahí está el ejemplo de Corea del Norte.

III

Pero los prejuicios son más fuertes que la evidencia: los prejuicios hacen que la gente de Cucuta lance cócteles molotov a una cancha donde malviven centenares de venezolanos recién llegados y aplauda una deportación forzada. Los prejuicios han llevado a que en mi Bucaramanga se invité a una marcha contra los venezolanos.

Y como los prejuicios funcionan como táctica política, los gobiernos les recién las puertas a esos miles de africanos y sirios que se han ahogado en el Mediterráneo porque en el continente más rico del planeta.

El ciclo de la xenofobia no tiene nada de original: es cuestión de días antes de que varios de los candidatos presidenciales incluyan la deportación masiva de venezolanos dentro de sus promesas de campaña o comiencen a insinuar que entre ellos hay infiltrados enviados por maduro para desestabilizar a Colombia.

¿Apostamos que lo dirán?

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IV

Los colombianos que durante décadas hemos luchado contra un mundo para el que somos una raza de narcos y prostitutas, esos que nos indignamos cada vez que un extranjero nos lo recuerda, que luchamos para quitarnos ese estigma, se lo aplicamos ahora no sólo al pueblo del que somos más hermanos que de ningún otro pueblo en la tierra. Ese pueblo que se parece tanto al nuestro y que durante más de medio siglo nos abrió las puertas tanto durante la bonanza capitalista como durante los primeros años del sueño socialista, antes de que acabara con él el régimen del que ahora huyen.

Yo nunca he creído mucho en la gratitud, pero creo en la dignidad. Y no es digno de Colombia ceder al fanatismo que nos hace creer que Colombia era un país justo, seguro pacífico y equitable hasta hace tres meses y que ahora, por culpa de la llegada de venezolanos, fue que ese paraíso terrenal comenzó a desmoronarse.

Me han dicho que es diferente porque Colombia es un país pobre y donde no hay trabajo lo que , aún pasando por encima del hecho de que la pobreza en Colombia se debe en buena parte a la corrupcion de los políticos colombianos y a la concentración de la riqueza en manos de ricos colombianos.

V

Soy inmigrante. Mi pareja es inmigrante. Mi hijo, que nació aquí, va a tener que cargar toda la vida con los prejuicios que le caen por llevar dos apellidos extranjeros. Por esto, sepan que todo lo que digan de los venezolanos que migran a Colombia me lo voy a tomar personalmente.

9 pensamientos en “El mes en el que aprendimos a ser xenofóbicos

  1. Yo soy de Bucaramanga y estoy de acuerdo con usted y desde esa óptica no sé cómo reaccionar ante hechos como el del miércoles pasado, en el que apuñalaron a un líder comunitario que ayudaba a los inmigrantes que están en el parque García Rovira. Un señor que actuaba e iba a llevarles comida y a organizar las donaciones. Frente a eso siento que me quedo sin herramientas para defender mi postura, que es muy similar a la suya. Definitivamente la respuesta no es más odio, ni más xenofobia, pero ¿qué hacer? me siento impotente frente a situaciones como esa.

    • Antes que todo, quiero agradecer a Ricardo, que no conozco personalmente, pero parece tenemos algunas cosas en común: somos extranjeros, tenemos algún tipo de lazo con esa Ciudad Bonita y comparto en pleno tus opiniones!

      Las inquietudes de Ana pasaron rapidamente por mi cabeza también, luego de que muchos conocidos en las redes sociales empezaron a levantar odio trás este hecho, sin duda muy trágico y lamentable.

      Sin embargo, no creo que el punto sea que un Venezolano apuñaló a un Colombiano que trataba brindarle ayuda. Tenemos que esforzarnos de leer los hechos de manera más amplia, pues el problema es muy complejo!
      En realidad no sabemos (o bueno, yo no sé) nisiquiera las circunstancias específicas y exactas en las cuales ocurrió todo.

      Creo que la situación es triste y preocupante de manera general, para la humanidad entera, debemos prescindir de las nacionalidades en cuestión. Si hubiera sido un hecho entre Colombianos, cambiaría algo relativamente a la tragedia? Pues, también pasa a gente colombiana que ayuda a Colombianos de sufrir amenzas y violencia por parte de ellos!
      Desafortunadamente, la raíz de los problemas de esta situación es más compleja del simple hechar el agua sucia al recién llegado, especialmente si es pobre! Gastamos mejor las energías para exigir derechos e inclusión social para toda persona. Lloremos los muertos, pero no fomentemos odios insensatos, pues el enemigo que debemos desarraigar no tiene pasaporte, se llama miseria y es internacional.

Opine pues...

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