Opinión

Soy hombre y soy feminista

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Soy hombre y soy feminista. Eso no tiene ningún mérito, o no debería tenerlo, porque en la época que vivimos y sobre todo si miramos hacia adelante, todo mundo tendría que ser feminista y las explicaciones tendría que darlas los que sufren de la única forma nociva de nostalgia: la obsesión por conservar el estado actual de las cosas cuando el estado actual de las cosas es una mierda. “Ser feminista” y definirse como tal no quiere decir estar de acuerdo con todas las corrientes y métodos del feminismo, lo que además es imposible porque no son uniformes, sino compartir dos principios difícilmente controvertibles. El primero, que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos; el segundo, que para lograrlo hay que hacer algo y el camino es largo.

El feminismo es eso: un objetivo y una lucha que hay que dar para avanzar hacía él. Cierto, hubiera sido mejor llamarlo “igualitarismo de género” (porque es eso) pero el nombre “feminismo” es el que se usa , tal vez porque habla del trabajo que se requiere deconstruir el machismo y el patriarcado, que existen, que aunque hayan ido desapareciendo de los textos legales al menos en los países donde la razón se impone a las razones morales y religiosas, siguen presentes en las mentalidades y no van a desaparecer sin décadas de educación, de reivindicaciones y de enfrentamientos contra los que de ellos se benefician.

Quiero pensar que quienes critican el feminismo como un estado en el que las mujeres tendrían más privilegios que los hombres no lo hacen por pura imbecilidad, sino porque no entienden esa condición de camino, que el feminismo no es un punto de llegada. Los hombres no tienen nada que temer: aunque las mujeres tendrían derecho a siete mil años de patriarcado como compensación apenas parcial por los que nosotros les hemos impuesto, no es eso lo que reclaman. La fantasía de la feminista que busca y convertir la sociedad en un matriarcado no existe más que en las mentes de los hombres y mujeres que más temen a las libertades que existirían en una sociedad igualitaria.

Más cuando muchas de las mujeres que militan en el feminismo, desde las que lo apoyan a punta de likes o lo ejercen en su vida cotidiana, hasta las que terminan en prisión por exigir sus derechos, suelen estar involucradas en muchas otras causas: algunas militan por los extranjeros indocumentados, otras por las minorías étnicas o de género. Otras están vinculadas a las reivindicaciones de los trabajadores o los campesinos, los movimientos por los derechos de los animales, las sexualidades alternativas, la responsabilidad ecológica o la oposición a la mega-minería. Ellas comprenden que todas las luchas van juntas.

En ellas pensaba esta mañana (en ellas pensaba y me venían docenas y docenas de nombres propios). Y el primer borrador de este texto decía:

Qué se vayan al carajo las flores!! que esta fiesta tiene mas que ver con huelgas, marchas, policía tirando lacrimógenos, tiene que ver con rabia y libros, activismo, solidaridad, riesgos, hablar, no, no hablar GRITAR lo que se quiere, denunciar las injusticias, escupirle en la cara a un sistema que cree que puede darle a las mujeres otro papel diferente al que a ellas se les pueda dar la gana. No es una cuestión de rosas, sino de libros leídos , investigación académica y coctéles molotov, de viajar sin pedir permiso, de invertir los roles,de dejar todo tirado, de luchar al lado de los refugiados, de los detenidos, de todas las minorías, de los marginales, de los que perdieron su tierra, de los que aún no son libres de hacer lo que quieren con su cuerpo. Es cuestión de no tener miedo, o de tenerlo pero tragárselo y salir a la calle a cambiar las cosas y seguir más allá de la calle y no parar. No es cuestión de frases lindas y de chocolates, sino de un homenaje a esas mujeres guerreras y militantes, de agradecerles sus luchas, de saber que aunque muy bien podrían arreglárselas sin nosotros, aquí estamos a su lado, en su combate. (Todo esto lo he aprendido de mujeres, algunas que conozco desde que nací y otras que ni siquiera he visto en persona).

Soy hombre y soy feminista, pero eso no tiene ningún mérito, porque no se puede no ser feminista, porque no ser feminista es hacerle el juego a las fuerzas que van contra el progreso de la sociedad, porque no ser feminista hoy es admitir que se valía no serlo ayer, cuando las mujeres no tenían derecho a la propiedad, a la anti-concepción, al voto o al divorcio. Cuando el adulterio femino era considerado como un atenuante en casos de asesinato.

Soy hombre y soy feminista. Sé que eso no es cosa de machos de verdad. Mejor así. ¿A quién le interesa ser un macho de verdad?

Soy hombre y soy feminista, pero eso viene sin que me haya puesto a pensar en ello. Porque una mujer no puede pasarse de tragos con la tranquilidad de un hombre, porque en ningún país del mundo – EN NINGUN PAÍS DEL MUNDO -se ha alcanzado la igualdad salarial, porque toda mujer que se destaca aún despierta sospechas, porque hay personas que se oponen al lenguaje incluyente escudándose en los conceptos de una institución obsoleta como la Real Academia de la Lengua (ycompuesta en su mayoría por hombres), porque todavía se hacen chistes sobre cómo conducen las mujeres, aunque la mayoría de los accidentes mortales sean causados por hombres.

Soy hombre y soy feminista. Tuve la suerte de que así me criaron. No se puede no ser feminista cuando el aborto aún no es un derecho en la mayoría de países, cuando una mujer que tiene múltiples compañeros sexuales sigue siendo señalada en la sociedad, cuando dos mochileras de veinte años acaban de ser asesinadas por ser mujeres. (Porque el feminicidio existe y no es cuando se mata a una mujer sino cuando se la mata por ser mujer ¿Es tan difícil entender la diferencia?).

Soy hombre y soy feminista. No es lo mismo que decir “Soy un hombre pero soy feminista” porque el “pero” suena a una excepción y no. Que se expliquen los que no lo son, porque el feminismo, entendido como un camino hacia la igualdad, es inseparable de la condición humana. Si la historia parece sugerirnos lo contrario es porque ha estado equivocada. La lucha consiste en demostrárselo.

10 pensamientos en “Soy hombre y soy feminista

  1. Pingback: Si cómo camina cocina… | Umpalá

  2. eso ricardo, como su mujer le da por el culo en esas prácticas que le gustan a ustedes los bdsm ya quiere que todos nos volvamos así. Yo respeto la igualdad, pero no que las mujeres abusen de sus “derechos”

  3. Pingback: Soy hombre y soy feminista, pero eso no debería tener mérito | | Onda Feminista

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