Archivo/Crónicas y Reportajes

Sade: El divino marqués

publicado en EL ESPECTADOR, diciembre 7 de 2014

“La idea es que yo leo mientras a una de las sumisas le van cosiendo unas cintas en la espalda. Como una especie de corsé viviente”, dice Manon des Greyux. Desde hace veinte años, Manon ha recreado la obra de Sade a partir de lecturas, performances y cortometrajes en toda Europa. También es la madrina oficial del vino producido en las tierras que en otra época pertenecieron al Marqués.

“Eso lo haré el 30 de diciembre. Justo a tiempo para cerrar el año del bicentenario”, dice.

Sade murió el 2 de diciembre de 1814, encerrado en un asilo para enfermos mentales, como una especie de epílogo para el Siglo de las Luces y para una vida que había comenzado “normal” y prometedora en París, 74 años atrás. Hijo de padres instruidos pertenecientes a la pequeña nobleza, Donatien François Alphonse, de quien no se conoce ningún retrato, tenía el derecho de usar los títulos de “Conde” y “Marqués”, pero nunca dejó de firmar D.A.F. Sade. Su nombre de noble sólo aparece en los documentos escritos por terceros, en particular, relacionados con enredos judiciales.

Educado en un internado lejos de su familia, el futuro filósofo se casó con otra heredera de títulos nobiliarios, Renée-Pélagie. Si las cosas funcionaban bien para la pareja, admirada en una época en la que la sociedad aún se interesaba en la nobleza, tres escándalos ocurridos entre 1763 y 1769 acabarían con el futuro que se le auguraba promisorio. Sade, a quien le gustaba invitar a mujeres humildes que encontraba en la calle a sus propiedades en los suburbios, sería acusado de jugar con una navaja sobre la piel de una de ellas y luego de intentar envenenar a dos prostitutas a las que había dado una dosis de polvo de cantárida, que era lo más parecido a los poppers que se podía encontrar en esa época.

Las influencias de su familia (en particular de su familia política) le permitieron escapar de la ejecución, pero le valieron sus primeros trece años de prisión, varios de ellos en un calabozo de la fortaleza de Vincennes.

“A la prisión entró un hombre. De la prisión salió un escritor”, dijo alguna vez Simone de Beauvoir en la misma época en la que se preguntaba si, tras la barbarie de los campos de concentración, habría que quemar a Sade. En la canción “Babalon A.D”, el grupo de metal inglés Cradle of Filth sugiere que el diablo dictó a Sade su obra a través de los muros.

En una celda de siete metros de alto sin nada más que una rejilla en el techo, Sade escribió cientos de cartas de amor a su esposa y miles de cartas de odio a su suegra, a quien culpaba de su encierro. Al mismo tiempo redactó Los 120 días de Sodoma. Imposibilitado de toda satisfacción, el Marqués llenaba páginas con un catálogo de satisfacciones más o menos calcando en la forma el Decamerón de Boccaccio. Temiendo que su manuscrito fuera confiscado, Sade lo transcribió en un rollo de 12 metros de largo que llenó con una minúscula caligrafía y escondió en una grieta de los muros de su celda. Allí se quedó , junto a todas sus pertenencias, cuando fue trasladado por la fuerza. El Marqués pasaría el resto de su vida tratando de recuperarlo.

Un editor atrevido

“Todos los nobles abusaban de sus criados. Y el escándalo de Arcueil, tanta cosa por sólo una navajita!”, decía Jean-Jacques Pauvert en en una entrevista para la cadena radial France Inter pocos meses antes de su muerte, el pasado septiembre a los 88 años. Pauvert fue el primero en editar, dando su nombre y dirección y por tanto haciéndose responsable, las obras del Marqués, que hasta 1961, es decir durante casi dos siglos y a pesar de haber sido loadas por Apollinaire y Bataille, sólo habían circulado en copias piratas, con frecuencia mezcladas con pornografía para soldados.
“En pleno siglo XX, Pauvert tuvo que pasar por un proceso judicial”, dice Centinex. Ese es el seudónimo del asistente de Maitresse Cindy, una artista que se define como “Dominadora y Escenógrafa de lo prohibido” y que realizará una soirée de homenaje al Marqués alrededor de la cual espera congregar la escena BDSM de París. B por “Bondage”, “D” por Dominación, M “Por masoquismo”.

La S quiere decir a la vez “Sadismo” y “Sumisión”.

El polémico santo patrón

En la red social Fetlife, una suerte de Facebook de las prácticas sadomasoquistas, el Marqués divide opiniones. Para ‘Miaou’, mujer de 34 años, “Es un autor que me vuelve loca de excitación pero que yo leía avergonzada a escondidas. Siempre tuve la fantasía (que sigue siéndolo) de un círculo de personas que se cogían las unas alas otras”, dice. Para uno de los miembros colombianos de la red, que usa el seudónimo ‘Lord Calígula’ : “Es innegable el referente que constituye El Marqués de Sade en el imaginario de much@s practicantes de BDSM; aunque personalmente le doy una mirada política a algunos de sus textos”.

En contraste, para Aelia, una sumisa de 62 años que reside en Normandía , “En sus libros tortura y mata por su propio placer, lo que está muy lejos del BDSM consensual que buscamos las mayoría de los fetlifers. Sus descripciones me parecen perturbadoras, pero admiro mucho al escritor y al personaje revolucionario”.

“Sade no tiene nada de consensual. Es un perverso que reúne la depredación sexual a la depredación humana. Me dan náuseas”, afirma ‘Gladiador’.

“Muchos miembros de la comunidad BDSM se niegan a identificarse con él, en particular por la importancia que le damos al consenso. No ven que una cosa es escribir y otra practicar y que él no llevó a cabo la mayoría de lo que escribió”, dice ‘Centinex’.

“Lo tratan de misógino a pesar de que en su obra abundan las heroínas”, dice ‘Manon’. “Misóginos son los que niegan la existencia de las mujeres, los que les ponen un velo. Sade era un misántropo, y eso es otra cosa. Es lógico que fuera un misántropo cuando pasó 27 años de su vida en prisión”.
Las biografías lo señalan siempre: Sade fue prisionero de todos los regímenes de Francia en una época convulsionada. Desde la ventana de su celda en la Bastilla, fue él quien incitó a los transeúntes a tomarse la prisión. Algo que sólo se animarían a hacer después de su traslado. La Revolución le permitió volver a la libertad, pero sus ideas respecto a la libertad eran tan extremas, que estuvo a punto de perder la cabeza en la guillotina.

Homenajeando al hereje

Desde mediados de octubre y hasta el próximo enero, el Museo de Orsay consagra una exposición titulada ‘Atacar el Sol’ a obras de Goya, Géricault, Ingres, Rops, Rodin y Picasso inspiradas por los escritos del Marqués . Auguste, de 63 años, practicante del BDSM y quien visitó la exposición la define como “Un evento inevitable si uno quiere hacerse una idea de las ideas de Sade y de su influencia”. En el año de conmemoración del bicentenario de su muerte, el autor reencarnó como uno de los personajes del juego de vídeo Assassin’s Creed. Así marca un universo que se suma al cinematográfico, que incluye desde la suavizada ‘Letras prohibidas’ a la adaptación de los 120 días de Sodoma filmada por Pasolini. En la música moderna, sus huellas son notorias desde el pop de Rihanna hasta el metal industrial de Nine Inch Nails, pasando por toda la música de bandas como Sinmasters y Morpheus.

“Habrá algo de todo eso en nuestra conmemoración. También la música instrumental del pianista Carles Santos”, dice Centinex. La escenografía que ha preparado en cada una de las salas del Dungeon incluye una cruz invertida en el techo y la proyección de vitrales con un cristo crucificado y una notoria erección. En una mesa hay un hombre desnudo al que la artista Dorothée Selz cubre con hojas hechas de dulce. “Hay gente que se contenta con un par de nalgadas

Nosotros queríamos recordar que la obra del Marqués es sobre todo una obra del espíritu”.

 

P1370451

La pluma insuperable

“Sade es horrible, pero no vulgar. Lo que hay en estos días es crudo y simple, dice Manon sobre la literatura erótica de hoy en día. Tras la influencia que ejerció en filósofos como Foucault y Szandor LaVey y las mejores páginas de Historia de O, publicada también por Pauvert, nadie parece hoy en día un heredero digno de la pluma del Marqués. Y a los que saben, mejor no mencionarles Cincuenta sombras de Grey. Si Sade utilizó el sexo como un arma para revelarse contra la sociedad de su tiempo, Cincuenta Sombras lo puso al servicio de los valores conservadores de éxito social, belleza, dinero y familia.

“Es un libro consensual. Hecho para leer en las estaciones de tren. Si Sade lo leyera diría que es la peor de las herejías”, dice Centinex.

Antes de corregirse: “Sade era además el más grande de los herejes”

El último destino del manuscrito de los 120 días de Sodoma es el Museo de Cartas y Manuscritos de París. Su propietario, Gérard Lhéritier, afirma haber pagado siete millones de euros por el rollo de papel. Actualmente enfrenta un proceso judicial acusado de inflar artificialmente el mercado de autógrafos.
El Marqués no contó en vida con esa fortuna. Luego de sus años en prisión se vio obligado a vender sus propiedades y a vivir de la escritura de novelas pornográficas, que a pesar de ser la continuación de las aventuras de sus heroínas Juliette y Justine, él renegaría por no estar a la altura de sus obras de los años de prisión. El 4 de diciembre de 1814 Sade murió montando obras de teatro con los alineados que compartían su infortunio. De su cuerpo sólo queda un molde de yeso de su cráneo, conservado en las reservas del Museo del Hombre de París.

 

 

Un pensamiento en “Sade: El divino marqués

  1. Pingback: BDSM en París: un barco cargado de fetichistas. | Umpalá

Opine pues...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s