Crónicas y Reportajes/Periodismo

Una fiesta amarga

El despliegue militar parecía garantizar la seguridad durante la fiesta. Un hombre solo a bordo de un camión la convirtió en tragedia y embistió a una multitud. Según el último balance, hay 80 muertos y cientos de heridos.

 

publicado en EL ESPECTADOR

 

Fue igual que con Charlie Hebdo y con los atentados del 13 de noviembre. Primero el rumor de que pasó algo. Luego que fue un ataque y en seguida las suposiciones de que había heridos. Tras el primer anuncio de muertos, las cifras que suben y no paran de subir. Eran casi las 11 de la noche y miles de personas estaban reunidas en el Paseo de los Ingleses, la avenida paralela a la playa en Niza, para el concierto y los fuegos artificiales del 14 de julio, cuando un camión blanco de 19 toneladas, conducido al parecer por un solo hombre, aceleró sobre la multitud frente al escenario instalado junto al tradicional hotel Negresco. A la una de la mañana hora local, el número de víctimas se elevaba a 80 y los heridos se contaban por centenares.

“Los fuegos artificiales acababan de terminar, yo estaba con mi novia, y como los restaurantes que dan a la playa estaban llenos y son muy caros empezábamos a caminar para buscar otro lugar. Cuando vimos que la gente se nos venía encima. Como había muchachos echando pólvora pensamos que era eso, pero había dos señoras con coches que decían ‘corran, corran’. Como se escuchaban tiros pensamos que había alguien disparando y nos metimos en un restaurante con un grupo de gente. Algunos se tiraron al piso”, dice vía telefónica Diego con la voz temblorosa.

Este estudiante franco-argentino residente en París, que pasaba en la Costa Azul el puente de la fiesta nacional de Francia, dice que la policía les evacuó pocos minutos después y que, al mirar hacia el Palacio del Mediterráneo, “había varios cuerpos cubiertos por sábanas y gente llorando”.

 niza

Apenas horas antes, en su tradicional entrevista del 14 de julio, el presidente François Hollande anunciaba que el gobierno estaba listo para levantar el Estado de Urgencia decretado tras los atentados del pasado 13 de noviembre justo antes de la COP21 y prolongado hasta la final de la Eurocopa, que en un plazo de 11 días más podía garantizar la seguridad a los ciudadanos sin necesidad de las medidas de excepción.

“Uno vive con esa tensión y desde ayer había mucha policía y militares, y todas las calles aledañas estaban cerradas con barreras, pero ya se habían terminado los fuegos artificiales y la gente se sentaba a comer tranquila. Yo no escuché ruidos. Ni disparos. Sólo que de repente la gente salía corriendo, tumbando las mesas. Venía mucha gente corriendo, unos se caían y en dirección opuesta policías con las armas desenfundadas”, dice el señor Lamotte, propietario de un restaurante sobre el Paseo de los Ingleses.

Damien Allemand, periodista responsable del servicio digital del diario Nice Matin vio de cerca el camión que “daba volantazos de un lado a otro para atropellar a las personas que corrían, los cuerpos caían como bolos”.

Un equipo de salvavidas que vigilaba la playa vecina fue el primero en intervenir, aun cuando los disparos de la policía para neutralizar al conductor hacían pensar a los transeúntes que además del camión había un segundo atacante armado. Mientras el Ministerio del Interior francés ha negado que se produjera un intercambio de disparos, el exalcalde de Niza, Christian Estrosi, afirmó a la cadena de televisión BFM que varias personas atendidas en los hospitales locales, en particular en el hospital Pasteur, presentaban heridas por arma de fuego. “Testigos afirman que el conductor llevaba un arma y disparó en varias ocasiones por la ventana del vehículo”.

Ante el gran número de heridos y la dificultad de evacuarlos en medio de una multitud que continuaba aglomerada en las calles de la Ciudad Vieja, un hospital de campaña fue abierto hacia la una de la mañana en el hotel Hi Beach. El dispositivo militar alrededor del Palacio del Mediterráneo hizo suponer una toma de rehenes, en realidad se trataba del protocolo establecido en caso de un ataque terrorista.

A pesar de que el más importante dispositivo de seguridad para las fiestas patrias estaba concentrado en París, donde tuvo lugar el desfile nacional de las fuerzas militares y más de 100 mil personas se reunieron frente a la Torre Eiffel para observar los fuegos artificiales, la sureña ciudad de Niza, era considerada de alto riesgo, no sólo por la gran cantidad de turistas que atrae el centro urbano más importante de la Costa Azul, a medio camino entre Cannes y Mónaco, sino porque es uno de los puntos fuertes de reclutamiento de combatientes yihadistas en Francia.

 

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