Crónicas y Reportajes/Periodismo

Una receta no tan secreta

publicado en EL ESPECTADOR

 

Cuando a finales de los setenta la empresa de la M amarilla se implantó en Francia, cambió su tradicional fondo rojo por uno de color verde. Aún faltaban años para que la empresa hiciera de la preocupación por el valor nutricional de sus productos una parte esencial de su imagen y más aún para que empezara a hablar de restaurantes ecológicos, pero se consideraba que el color original era “demasiado americano”. Hoy en día, con casi 1.300 restaurantes y 6.900 empleados, la estrategia de instalación de una empresa -que en el imaginario colectivo representaba el “mal comer” en un país cuyo orgullo es la gastronomía- sigue siendo considerada un caso ejemplar de exploración y apertura de mercados.

Lo que no estaba en las cuentas de la empresa era otra tradición francesa, la terquedad de sus sindicatos. Es de la mano de uno de esos sindicatos que los restaurantes “macdo”, como se conocen en Europa, acaban de recibir un golpe que podría obligar a la multinacional a un replanteamiento de las políticas fiscales que, casi tanto como las BigMac y la sonrisa de Ronald McDonald, explican su éxito financiero.

Asesorados por la abogada y excandidata presidencial por el Partido Verde, Eva Joly, los sindicalistas de la seccional McDonald’s de París-Oeste han presentado contra la multinacional una demanda. “Lo que ha hecho el grupo es un juego de contabilidad que hace que a pesar de que en la realidad la empresa tenga ganancias, termine por figurar con pérdidas”, explica Gilles Bombard, uno de los líderes sindicales de la seccional que tuvo la iniciativa de exigir los balances contables de la empresa y a partir de ellos presentar la demanda. Según Bombard, al mostrar saldos en rojo la empresa evitaba el pago de impuestos y al mismo tiempo se libraba de la obligación de pagar a sus trabajadores las primas por productividad.

PENTAX Image

Un indigente pasa sus horas en una sucursal de McDonald’s en París

Aunque el esquema es complejo, puede resumirse de la siguiente manera: cada titular de una franquicia paga elevadas sumas por concepto de propiedad intelectual de la marca y las recetas a una filial ubicada en Luxemburgo. Así, en conjunto, McDonald’s Francia “pierde” casi todas sus utilidades porque debe pagar deudas exorbitantes a … McD Europe Franchising, una filial con sede física en Suiza, pero con domicilio fiscal en Luxemburgo.

Por supuesto en ese país, en el que McDonald’s está exenta de impuestos y donde el número de empleados que reciben bonificaciones no sobrepasa algunas decenas, McDonald’s no tiene problema en declarar sus utilidades. El mecanismo estaría en funcionamiento desde 2009.

 

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