No tenemos que castrarlo. No tenemos que fusilarlo. No tenemos que condenarlo a cadena perpetua
Opinión

No tenemos que castrarlo. No tenemos que fusilarlo. No tenemos que condenarlo a cadena perpetua

Lo que tenemos que hacer ahora es entender cómo permitimos que esto pasara. Así « permitimos » en plural. Porque lo que ocurrió en un edificio de Bogotá, puede que sea la responsabilidad de una sola persona, o de una familia, pero la culpa la tenemos todos. Sigue leyendo